Juan Emilio Ríos Vera (Algeciras, 1966). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Cádiz, preside el Colectivo Cultural Yaraví y el Liceo Ibn Abi Ruh de Algeciras. Es también secretario de la Sección VI del Instituto de Estudios Campogibraltareños y autor de varios poemarios y libros de ensayo. Ha sido galardonado con varios premios de poesía y narrativa. Actualmente es consejero de la Fundación Municipal José Luis Cano de Algeciras, dirige el Aula de Poesía Valdivia y Cabrera y está elaborando su tesis doctoral sobre el poeta y crítico José Luis Cano.

 

SOY UN PERDEDOR

A mis cuarenta años tengo el perfil del

perdedor nato en esta sociedad consumista

que nos devora con su garganta profunda que

nunca se sacia de engullir nuestro dinero y

nuestra paciencia: no tengo trabajo fijo, no

tengo una nómina que me avale para entram-

parme hasta las cejas en un crédito

hipotecario que cargará mis espaldas de por

vida, no tengo casa propia y lo que supone

una total provocación y un escándalo para

mis amigos, no tengo coche ni

siquiera carné de conducir.

Además de esos pecados

capitales incurro en algunas

sangrantes rarezas como no

poseer la tarjeta de «El Corte

Inglés»,no ir a la moda y ni

siquiera haberme pasado por las

rebajas para maquillar mi torpe

aliño indumentario, no haber

comprado lotería de Navidad ni

haber ido de cotillón, ni siquiera me he

gastado un euro en turrón, jamón o

champán, sólo en libros, discos y películas de

segunda mano que atesoro en mi casa de

alquiler que bien parece ya un museo de arte

descatalogado y obsoleto donde sigo conservando

discos de vinilo, cassetes, películas en

Beta, vhs y 2.000,misales del siglo XIX y

cuadros de artistas locales que nunca se

cotizarán mucho más de lo que me costaron.

No tengo MP3 ni MP4 ni Blue

tooth, play station, infrarrojos, Psp, wifi, wi o

sucedáneos. No estoy abonado a Canal plus

ni al Satélite Digital ni a Imagenio ni a ONO

ni veo la Champions, sólo los partidos del

atleti los domingos en el bar de la esquina

tomando una botella de agua porque no bebo

whisky, ni cerveza ni ginebra, vodka ni

vino. Eso sí me, gustan las mujeres aunque

ya dije en un poema que no me importaría

ser ni homosexual ni gay ni maricón ni

lesbiano.

 


No veo la televisión basura: jamás he

visto ni veré Gran Hermano, "El tomate", La casa

de tu vida ni ningún reality show.Sólo

confieso haber visto Operación Triunfo y

Eurovisión. No me gusta la Semana Santa ni

los carnavales en demasía, no soy rociero ni

me gustan los toros ni la Feria en exceso, no

bebo ni fumo ni digo tacos.

Amo todo lo que no sirve para nada: La

poesía, la Literatura en general, el Latín, las

tertulias literarias, la música folk, el cine mudo

y el teatro experimental.

Todo lo que soy está pasado de moda

o simplemente es de gilipollas:

soy poeta, filólogo,

contertulio, republicano, erasmista, utópico,

freaky, treaky, socialista, anticlerical y

fiel en el amor.

No sé llegar a fin de

mes, ganarme la vida, lavarme la

ropa o clavar un clavo.

No soy adicto a nada como no sea

un poco a la Coca-Cola y al Atleti.

No me gusta el poder ni las joyas, el

lujo ni los excesos. Me gustan los

muñecos y tengo la casa inundada

de ellos. Amo los libros y no sé ya

donde ponerlos.

Amo a Carmen y no quiero otra cosa que

envejecer en sus brazos.

No tengo hijos pero espero un nieto.

No sé, os lo juro, qué extraño fenómeno de la

Naturaleza acompañó a mi nacimiento pero

sé que no doy la talla para ser el prototipo

de hombre del siglo XXI. Creo que me

comprenderían más en la antigua Grecia

pero, sin embargo, aquí sobrevivo en esta

sociedad hostil a la Cultura que como ya he

dicho muchas veces es mi única patria, mi

única bandera, la única religión verdadera.

¡Estoy tan orgulloso de ser un perdedor nato

que si naciera de nuevo repetiría mi

desconcertante existencia día a día,

verso averso!

 

Juan Emilio Ríos
Extraído de la edición nº 57 de
Kristal