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MUJERES
ANTIGUAS
"Ellas dicen "pograma"
para que nosotros podamos
decir "programa"".
Juan Imedio
En sus ojos
ya no se refleja la luna
ni centellean
cuando unas manos rozan su piel.
En sus ojos, apagados,
sólo se refleja el brillo del suelo
ese que arrancaron
de tanto frotar
y que a veces se empaña
con las lágrimas que caen.
Olvidaron quienes fueron
para que otros sean quienes son
y sepultaron hechos añicos
todos sus sueños.
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LA HERMANA
MAYOR
"Al lecho seco del río
nadie le agradece su paso"
Tagore
La hermana mayor,
la que quedó más huérfana,
abrió sus pequeñas
y torpes alas
para cobijar
a los polluelos del nido
casi del mismo tamaño que ella.
Acariciaba cada día sus cabezas
y acicalaba cada una de sus plumas
para que pudieran volar
en completa libertad,
pero nunca miraron atrás
para poder ver
que a su hermana mayor
le habían cortado las alas.
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MUJERES
MODERNAS
a mi amiga Lina
Zapatillas de deporte
o tacones de aguja,
pantalones tejanos
o vestidos de seda.
No importa la indumentaria
pero sí el modo de pisar.
Pisar fuerte
con la seguridad
de saberse preparada,
de saberse valorar,
de saber lo que se quiere
y no dejarse avasallar.
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SILENCIO
Las flores olvidadas de mi silencio
alzarán la voz para decir
las cosas que guardo
y que no digo,
aquellas que debemos revelar
a los que queremos
y no decimos.
Las flores de mi silencio
tiemblan en la madrugada
de mis sueños
intentando descifrar
las imágenes capturadas
en el interior de mi universo.
Las flores olvidadas de mi silencio
forman guirnaldas en las paredes
a la sombra de los pensamientos
mientras se ponen en fila
para ordenar lo que siento.
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EL ESPEJO
Las montañas
se cubren de sombras,
y el viento
pasea los pensamientos
por encima de los muebles
y de mis ojos,
mientras las lilas
sangran en las callejas,
oyendo los ladridos
en las noches,
que anuncian
la fatalidad y el fracaso
pero el espejo
sostiene las horas
para que no se derrita
mi rostro.
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CABELLOS DE
PLATA
I
En en el lago sin agua
de los cisnes negros
bailan el vals
que las mariposas olvidaron.
II
Cantan el himno de la tristeza
y comen el pan duro
de cada día
con el sudor
de la frente frío
salando sus mejillas.
III
El sueño de princesa
con rizos de oro
se torna despertar
de sirvienta
con cabellos de plata.
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LOS MUROS DEL SILENCIO
a mi abuela Carmen
Al galope llegó el invierno.
No quedó tiempo
para sonreír
ni para amar,
ni para leer.
El recuerdo quedó atrapado
en los muros del silencio,
las palabras congeladas
sin el calor de los oídos.
Una mañana, de improviso
había nevado en su cerebro.
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