El graffitero es un hombre evolucionado:
porque piensa, se rebela y siempre vence a las mordazas.


La infancia sigue siendo el reino más inexplorado de nuestra memoria.


La libertad hoy tiene en muchos países serias dificultades para respirar.


Hay comercios que tienen arte ya desde la puerta de entrada.


Me impondrás tus manos y querrás transmitirme tu rabia,
pero yo permaneceré calmo y sosegado.


El elfo busca la belleza aunque se esconda entre inmundicias.


El graffitero se autoretrata escondiendo su rostro;
el anonimato es su mejor cómplice.


La mano del graffitero amenaza con disparar palabras cortantes y colores ácidos.


Y el graffiti, como todo en la vida, se moderniza y se sublima.


Estoy preparado para recibir dentro de mí el cuerpo en debilidad del sufrimiento.


Sigo esperando la hostia consagrada de la belleza que amate en mi interior los demonios.


El periódico a diario muerde a diario del que osa abrirlo.


Un graffiti dentro de un graffiti, como un microcosmos escondido en el ombligo del mundo.


Palestina tiene ojos de noche cerrada.


Edificios arrasados por el pavoroso incendio de la especulación:
mi mente anhela espacios vacíos.


Colores y formas: el mensaje depende de ti.


La esperanza es un gran ojo verde que nunca se cierra.


Arabescos y filigranas: belleza que no dice nada.


Grita el diferente exigiendo mestizaje y la abolición de las banderas.


La televisión es una enorme grúa que mueve las piedras y sepulta la creatividad.


La pared pide silencio, pero la estridencia no cesa en su clamor.


El faro de la ilusión es la luz que nos lleva a buen puerto.


La publicidad vampiriza a los héroes.


Los ojos en blanco. El paisaje está por dentro.